Carlos había sellado al dragón y se había convertido en el santo patrón del Reino Rosa. Pero Lena, su prometida, lo consideró inútil, lo traicionó con Regus y lo desterró. Sin saberlo, Carlos había recuperado todo su poder y sus armas divinas. Cuando las barreras cayeron y el demonio Krabs arrasó la ciudad, Lena pagó con su vida por su traición.