Aria fue esclavizada por su familia adoptiva, que le robó el Colgante de la Diosa Lunar. Cuando Victoria fingió ser la Diosa Lunar, la prueba despertó el linaje oculto de Aria. Aliada con el Rey Licántropo, cuyo veneno solo su sangre podía contener, Aria recuperó su fortuna y se unió a la raza élfica. Juntos derrotaron a Drácula y a un demonio, y terminaron coronados como Reina Lunar y Rey Licántropo Dorado.