Tras derrotar al Rey Demonio, Prometeo se ocultó como herrero y tuvo a Perseo con Helena. Zeus lo desterró. Años después, Helena y Perseo fueron condenados a morir en la hoguera por ser considerados descendientes de demonios. Mientras las llamas se alzaban, Perseo despertó sus poderes divinos. Prometeo desafió a Zeus, descendió envuelto en llamas para salvar a su familia y hacer pagar a los culpables.